Alea jacta est

(La suerte está echada)

CRUZAR EL RUBICÓN

Esta expresión está basada en una anécdota histórica. El Rubicón era un pequeño río que separaba a Italia de la Galia Cisalpina. El senado romano, para impedir el paso de tropas procedentes del Norte, declaró sacrílego y parricida a aquel que con una legión o con sólo una cohorte pasara el Rubicón.

Sin embargo, Julio César a quién el senado había rehusado nombrarle cónsul y a quién por instigación del cónsul Pompeyo, había ordenado dejar el mando y licenciar a sus tropas, decidió marchar sobre Roma para derrotar a Pompeyo. Cuando el en el año 40 A.C. Julio César llegó a orillas del Rubicón, después de unos momentos de reflexión acerca del peligro de entrañaba franquear dicho río, se decidió a vadearlo, diciendo: Alea jacta est (La suerte está echada)

Sabía que este hecho desataría la Guerra Civil contra Pompeyo. Pero no por que el río marcase el límite entre Italia y el resto de provincias, sino porque ningún gobernador podía salir sin su ejército sin consentimiento. Pompeyo consternado ante el inesperado movimiento de su adversario, huyó de Roma con su numeroso séquito de senadores y aristócratas, y César entró en la capital sin derramar una sola gota de sangre.

En definitiva... cruzar el Rubicón es tomar una decisión e ir a por ello sin posibilidad alguna de dar marcha atrás...

Además de ser dos apasionados por la historia Romana, nos sentimos cautivados por esta historia.

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