
El primer paso no te lleva a donde quieres ir...
Pero te saca de donde estás!
Y así fue como salimos de nuestra zona de confort para embarcarnos en esta aventura, y como nuestro sueño empezó a tomar forma...
Después de año y medio mirando terrenos, encontramos uno en pleno pirineo aragonés, a orillas de un precioso río. Era mucho mejor de lo que esperábamos encontrar, de modo que nos desplazamos desde Barcelona para verlo y nos enamoramos en cuanto pusimos el pie dentro. En ese momento sabíamos que íbamos a comprarlo pero aún no sabíamos cómo ya que para ello debíamos pedir un crédito. Aún así entregamos arras para reservarlo y teníamos un máximo de dos meses de plazo para conseguir financiación.
Aquí empieza la odiosea...
NUNCA PIDÁIS UN CRÉDITO A UN BANCO DICIENDO QUE ES PARA COMPRAR UN TERRENO, PUES LA RESPUESTA SERÁ UN NO ROTUNDO!
Después del primer NO, de nuestro propio banco (cuyo crédito teníamos supuestamente concedido) en principio nos vinimos abajo, pensamos que perderíamos el dinero que habíamos entregado pero no desistimos. Cambiamos de estrategia, dejamos de ser sinceros con los bancos en cuanto a la finalidad del crédito. Conseguimos una factura proforma para reformas y finalmente... después de muchos intentos, cuando estábamos a punto de darnos por vencidos... PUM! recibimos un mensaje en el que se nos aprobaba la financiación! Y aunque llegar hasta aquí ya fue toda una aventura resumida ahora en 100 palabras...
¡Ahora si!
